S i lo supiera lo diría. No lo sé. Lo que sí sé es cómo no me gusta que sea. No debe ser aburrida, tampoco pedante, ni mucho menos banal, nunca se debería imponer como una verdad absoluta, ni debería estar reservada sólo a unos pocos elegidos.
Si de lo que hablamos es de cultura y arquitectura los términos se pueden centrar mucho más. Tradicionalmente se ha dicho que las dos formas de adquirir cultura son la lectura y los viajes, ¡pues leamos y viajemos!
Estudiemos la posibilidad de hacer una biblioteca virtual, tanto con los fondos de la actual, como la generada por los proyectos que se visan de forma digital. Cuando algún compañero tenga que estudiar la obra de otro, y con el consentimiento de éste, no habrá que acudir a ningún almacén, la consulta podrá ser muy rápida.

Si antes viajábamos a otros países para ver arquitectura y ahora la crisis no nos lo permite, no nos resignemos. Se pueden organizar jornadas de uno o dos días en las que podemos visitar una selección de obras dentro de Asturias o en las regiones vecinas con unos costes muy contenidos.

Pero no nos conformemos sólo con eso, enseñemos nuestro trabajo para que lo conozca la gente y lo acabe apreciando. Los Premios Asturias de Arquitectura, deben ampliar su alcance, no deben ser sólo nuestros, deben ser también de la sociedad. Hay que sacarlos a la calle, ampliar el espectro de premiados y premios para que incluyan iniciativas urbanas ejemplares o divulgación didáctica, no tengamos miedo a que sea la sociedad quien nos juzgue, alguna de las categoría podría ser por voto popular. No olvidemos a los más jóvenes, mostrémosles que la buena arquitectura puede ser divertida y que aparte del castillo de Blancanieves hay otros mundos. Si sólo crecen en ese su cultura arquitectónica se reducirá a él y no nos podremos extrañar que cuando lleguen a la edad adulta no valoren otras propuestas.

Se pueden plantear pequeñas monografías de arquitectos cuyo trabajo merece mucho la pena. Ha habido y hay buenos arquitectos en nuestra región. Sería muy bueno poner su obra en valor y darlos a conocer.
Intentemos implicar a las administraciones, desde la regional hasta la local, para que se comprometan y nos puedan ofrecer su colaboración, cada una en la medida que pueda. Gestionemos convenios que garanticen que nuestras exposiciones se pueden difundir a lo largo de nuestra región.

Generemos noticias. No descuidemos ni los medios de información ni las redes sociales, tan dinámicas ellas, y contemos a la sociedad lo que hacemos y para que servimos, demostrémosles que nuestra formación nos permite dar respuesta en muchos sectores y, en muchos casos, con buenos resultados.

Invitemos a compañeros, tanto los que trabajan aquí, como gente que está haciendo cosas interesantes fuera de nuestras pequeñas fronteras, a enseñar su obra, recuperemos los ciclos de conferencias, y valoremos lo bueno.

No seamos pasivos, coaactivémonos

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