Todos tenemos mas o menos en mente la necesidad de cambiar las ruedas de nuestro coche, cambiarles el aceite, pero… ¿Qué pasa con nuestra vivienda?. Y si, es cierto, quizás sea la inversión más importante de nuestra vida, pero sin embargo, no tenemos ni idea de cómo debemos mantenerla en estado óptimo. Y no solo hablamos de que esté bonita, sino que hablamos de SEGURIDAD, y hablamos de SALUD.

SEGURIDAD, porque con un mantenimiento preventivo evitaríamos cortocircuitos, que desgraciadamente dan lugar a incendios que todos tenemos en mente. Evitaríamos caída de cornisas, y trozos de fachada, directos a la vía pública. O que cubiertas enteras salgan volando por los aires cuando Eolo se pone serio.

SALUD, La Organización Mundial de la Salud reconoció en el año 1.982 el Síndrome del Edificio Enfermo como la afección que puede ejercer sobre sus ocupantes las enfermedades de los edificios. Humedades, falta de aislamiento térmico y acústico, la falta de iluminación y visibilidad, etc.., son “enfermedades” que tienen los edificios y que son perfectamente extrapolables a otros padecimientos que afectan a las personas, razón mas que suficiente para concienciar de su correcto mantenimiento, favoreciendo así el bienestar del habitante de la vivienda.

Y nada mejor que un poco de información para abrirnos los ojos:

Según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE) más de 16 millones de viviendas –la mitad del parque de viviendas de España– requiere de una reforma, de las cuales 12 millones tienen más de 30 años y otros 6 millones, más de medio siglo.
Los propietarios de inmuebles son los encargados del mantenimiento y conservación del edificio en óptimas condiciones, según la Ley de la Propiedad Horizontal (1960), la Ley de la Ordenación de la Edificación de los Edificios (LOE) del año 2000 y el Código Técnico de la Edificación (CTE) del año 2006.
Sólo los profesionales colegiados competentes, (arquitectos y aparejadores) están capacitados para la realización de una inspección técnica de edificios, según los artículos 2 y 10 de la Ley de la Ordenación de la Edificación.
A modo de ejemplo, en la Comunidad de Madrid, desde el año 2000 hasta julio de 2009, se inspeccionaron más de 70.000 edificios y tan sólo el 45% aprobaron el examen de los técnicos.
En la práctica, el Mantenimiento Integral puede suponer un ahorro de hasta un 40% en gastos de mantenimiento para edificios de más de 30 años.
La vida útil del edificio puede ampliarse hasta superar los 200 años cuando el edificio se ha seguido un mantenimiento adecuado desde la finalización de la construcción.
En una Inspección Técnica de Edificios se revisan hasta 40 puntos vitales de las viviendas y zonas comunes de los inmuebles y por lo tanto imprescindibles para la buena salud de las personas.
Un edificio con un adecuado mantenimiento, puede hacer aumentar hasta un 30 % el valor de mercado de la vivienda.
Por último, el asesoramiento correcto de un arquitecto, especialista en su materia, puede llegar a suponer un ahorro cercano al 20 % en los presupuestos de mantenimiento, gracias a la elaboración previa de un documento técnico.
Vivir o trabajar en un edificio sano es algo con lo que la mayoría de los españoles sueña cada día. Ruidos, falta de luz, olores, humedades, derramas imprevistas…, son algunos de los problemas con los que los propietarios de un inmueble se enfrentan regularmente.
Pero el cuidado de un edificio va más allá. Se trata de una cuestión de seguridad –los propietarios son los responsables de su óptimo mantenimiento– y una cuestión de salud pública, ya que del estado de salubridad del inmueble depende en gran medida la salud de sus ocupantes.

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La edad del edificio puede superar los 200 años cuando el edificio se ha seguido un correcto mantenimiento desde la finalización de la construcción.

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